La Amnistía Fiscal.

Recientemente, la Agencia Tributaria ha cuantificado en 200.000 los contribuyentes  que han presentado declaraciones de bienes en el extranjero.

Concretamente, el 11,7% del PIB proviene de bienes en extranjero, lo que equivale a 124.000 millones de euros.

Según los datos ofrecidos por Santiago Menéndez, director de la Agencia Tributaria, el 27% de los bienes declarados en 2013 se situaban en dos paraísos fiscales de nuestro entorno más cercano, Andorra y Suiza.

Ante este panorama, el Estado aprobó la más que conocida Amnistía Fiscal, por la cual aquellas personas o empresarios que no hayan declarado sus bienes tanto en España como en el extranjero puede acogerse a dicha amnistía fiscal y rindiendo cuentas de aquellas rentas “no-declaradas” y tributando a un tipo de gravamen de entre un 8% y un 10%, sin aplicar sin sanciones ni penalizaciones adicionales.

El dato positivo es que la recaudación estimada para el Estado derivadas de estas declaraciones asciende a 3.250 millones de euros correspondiendo a un total de 715 contribuyentes acogidos a la amnistía fiscal por no decir del mayor control acerca de la procedencia de tales esos capitales.

Por el contrario, la consecuencia negativa es que,si las rentas procedentes de paraísos fiscales se hubieran declarado inicialmente de forma correcta, supondría una mayor recaudación para las arcas del Estado, por no hablar, de la mal ejemplo que se da con esta medida a la sociedad española en su conjunto, ya que los contribuyentes que religiosamente pagan sus impuestos, pueden observar como sobre todo grande fortunas declaran cuantías mínimas impunemente.. y consecuentemente, este tipo de medida puede incentivar el fraude.

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